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viernes, 6 de enero de 2017

El mejor regalo es la vida

Hoy es el día de Reyes y de nuevo estoy en Madrid. La familia de mi marido es de aqui y hemos venido a estar con ellos.

He salido a caminar y me he preguntado si recordaría el camino que recorrí diariamente durante más de dos semanas desde casa de mis suegros hasta el hospital maternal donde estuvo ingresada mi hija con dos meses de edad.

Nació el dia 25 de septiembre a las 35 semanas y con 2Kg y 200 gr después de un aborto y un embarazo complicado.
Afortunadamente estaba sana y con dos meses y sus casi 5 kilos el puente de la inmaculada nos la llevamos a,que la conociera la familiade su padre con tan mala suerte que se puso muy malita y fue ingresada en La Paz  durante dos periodos  18 dias en total.

Como su padre agotó los días totales de permiso nos íbamos turnando como podíamos y yo casi siempre me quedaba por la noche.

Una noche de madrugada se puso muy malita y pensé que se moria. Llame a la enfermera, vino la medico, se tomaron las medidas oportunas y desde ahí todo fue mejor.

Unos días después llegó el 24 de diciembre y le dije a mi marido que se fuera a cenar con su familia que yo me quedaba con la niña. Todos los bares de los,alrededores de la paz cerraban por la tarde.

El Macdonalds cerraba a las 7. A esa hora bajó mi marido y me compró una hamburguesa con queso y unas patatas fritas.

A las 9 de la noche el dia 24 de diciembre de 2008 estaba sola cenando una hamburguesa fría del Mcdonalds en el hospital La Paz de Madrid. Por un momento se me pasó por la cabeza pensar en lo triste que resultaba aquello. Pero aquel pensamiento se esfumó porque estaba al lado de mi bebé que estaba vivo  y se iba a curar.

Me importaban una mierda Papa Noel, Los Reyes magos y tonterias varias del periodo navideño. Solo existia mi hija.

La vida es el mejor regalo, lo demás son envoltorios. En ella están la magia y los milagros y es frágil, hay que cuidarla.

No se me ha olvidado el camino después de 8 años y tampoco la lección.


lunes, 31 de octubre de 2016

En busca de la felicidad

Esto no va sobre la película que protagoniza Will Smith. Esto va sobre mi película y, si sirve, puede que sobre la tuya. Servirá creo y espero.

Podría escribir un libro pero no te quiero aburrir. Nuestro tiempo es muy valioso así que intentaré ir al grano. Me encantaría hablarte de lo fantástica que soy y  de todas esa cosas que sé hacer de forma única. Puedo hacerlo, no me cabe duda. Pero no quiero.

Ahora mismo podría decir que lo tengo todo. Tengo trabajo, familia, salud, amor, y también momentos muy jodidos. Soy muy consciente de todas esas cosas maravillosas y al mismo tiempo soy muy consciente de todas mis debilidades. Me pregunto cada día quien soy y no lo sé.

Sé lo que hago y sé como me siento. Esa es mi brújula y el amor es mi motor. Voy sin dirección. Voy sin Rumbo. Así que en esta isla de mi vida, en los puertos del momento voy varando con la única intención de aprender y, a cambio, procurar que las cosas queden allí mejor que cuando me llegué.

Hago muchas cosas bien, otras mal. Siempre intento mejorar en lo que puedo. Muchas veces, necesito ayuda. Es absurdo pensar que una persona puede salir adelante y alcanzar sus metas, en este caso la felicidad, sin ayuda de otras.

Pide lo que necesites y luego agradece. El agradecimiento es el amor más grande. Las persona no queremos regalos queremos el amor y agradecimiento que los regalos significan. Cuantas veces las personas me han dicho "es la primera vez que alguien reconoce el valor de mi trabajo y de mi esfuerzo". ¿Nadie se lo ha dicho nunca?. 

Una sola palabra, "Gracias", en el momento oportuno, puede quedar grabada en el corazón de alguien para toda la eternidad y otra palabra "Perdón" puede eliminar de una todo el dolor que causaste. Piensa en eso y en lo grande que es que solo dos palabras pueden cambiar vidas. Así que Gracias por el amor y perdona el dolor e incomodidades que mis imperfecciones te hayan podido causar.

Todas estas cosas sencillas que cualquiera podría hacer son las que yo voy haciendo cuando puedo para mejorar mi vida y las de otros. Esas, y hablar mucho con cuidado a los demás. No perder la esperanza en el diálogo como medio para encontrar nuestra verdad común y entendernos y querernos unos a otros con nuestras particularidades.

No voy a decirte lo maravillosa que puedo llegar a ser. No. Porque aún me cuesta decírmelo a mi misma. Prefiero seguir en lo mío. Prefiero seguir en mejorar, en solucionar, en ayudar, en sentir, en ilusionar y hacer sentir y el que quiera que me siga, que me busque, que me pida que le acompañe. Si, que me lo pida leches, que tampoco es tan difícil. ¿No?

Gracias por estar ahí siempre, llenando con el calor de tus palabras el frío del agujero negro que dejaron todas las caricias y los besos que nunca se dieron.

Sigamos en la búsqueda de la felicidad.


Imagen creada y guardada por Maria (mi hija) con textgram

lunes, 10 de octubre de 2016

La muerte es tan Real

La muerte es tan real que me sorprende. 

Normalmente se piensa que es lejana que nos pasará dentro de muchos años. Sin embargo la muerte es tan Real y cotidiana. Pongo las mayúsculas en REALIDAD porque es algo que pasa todos los días a todas las edades y puede durar un segundo. La muerte es así, ahora estás y ahora ya no estás. Esto es algo que lejos de asustarme no deja de sorprenderme.



Ahora trabajo en una residencia de mayores todos dependientes. Ahí se convive con la muerte. En las comidas a veces se habla de los que ya no están, cómo eran, lo que hacían, se les recuerdan con cariño porque les han cuidado y han convivido con ellos, en algunos casos durante muchos años. Al final después de 20 o 25 años trabajando en el mismo sitio es como tu otra gran familia.

Cuando el Director se fue de vacaciones me preocupé un poco y le dije a un compañero. ¡¡A ver si se muere alguno!! y el me miró sorprendido y me dijo. -¡¡Xiqueta esto es una residencia!! ¡¡Aqui se mueren!!. Desde que yo entré  hace cuatro meses se han muerto cuatro ancianos. Lo cierto es que la edad es lo de menos. Allí se cuida muy bien. Hay un equipo de profesionales que sabe muy bien cual es su trabajo para que mejore la calidad de vida de los residentes pero, aunque tengan todos los conocimientos y las personas estén atendidas 24 horas por un equipo de enfermería, la muerte es así, como la vida misma, porque es la misma vida y, aunque se puede curar, se puede ayudar, cuando llega ha llegado y aún no sabemos resucitar a los muertos.

Llega un momento, hora, minuto, en que el médico dice, ha fallecido, firmado: el médico.

Sí, claro que se siente dolor, porque se les quiere, por eso se llaman "seres queridos", se les echa de menos, sólo se recuerda lo bueno y siempre nos parece que no era el momento, que no es justo. Porque la muerte no es justa nunca, la muerte solo es.

Esta tarde he salido de mi trabajo con el coche por el mismo camino de siempre. A unos metros de mi lugar de trabajo, apenas 300, antes de la segunda rotonda por donde paso cada día, un accidente, dos turismos, dos coches de policía, una ambulancia. He pensado que sería un atropello o un alcance. He pasado por donde me han indicado, muy cerca. Que más da lo que fuera, allí en el suelo, en ese mismo momento había una persona tumbada sobre el asfalto y los técnicos estaban practicando la reanimación. Piensas. -Podría haber sido yo, o un compañero. Ahora estás. Ahora no estás. Así de rápido es, tan rápido que no creo que dé tiempo ni a creer que te estás muriendo allí en medio de una rotonda rodeado de policías.

La muerte es parte de la vida. Cuando alguien se marcha ya no vuelve, pero los que nos quedamos y aún estamos vivos. También es bueno recordar que estamos aquí todavía muchos "seres queridos". ¿No crees?.

Sería conveniente estar preparados. No es habitual estarlo, más en determinados casos, en determinadas, circunstancias. Pero pasa y puede pasarte a ti, a tu madre, a tu padre, a tu hermano, a tu marido, a tu mujer, a tu amiga o amigo o a tus hijos.

Lo mejor es saber que vendrá un final, aunque no nos guste. Lo peor es el sufrimiento de antes, si lo hay, y el de los que se quedan después. Eso también es parte de la vida, y es en lo que hay que trabajar hasta el último suspiro, en el sufrimiento, y en la felicidad, porque eso tiene arreglo y la muerte, de momento, no tiene vuelta atrás.

Ella llega siempre seguro.

domingo, 19 de junio de 2016

Sólo quien lo intenta tiene posibilidades

Todo lo que he conseguido en esta vida ha sido una combinación de intento, esfuerzo e insistencia  aderezado con algo de oportunidad (eso que otros llaman suerte). También he aplicado esta fórmula en otros muchos aspectos de mi vida, en otras muchas ocasiones y he fracasado. Es lo que hay.

Un día llega esa oportunidad que estábamos esperando y se nos abren los ojos como platos nada más verla. Luego entramos en materia y cuando llegamos a la letra pequeña nos damos cuenta de que no es tan fácil (con suerte) o que es muy difícil. Tenemos dos opciones, darlo por perdido o intentar. Si luchamos podemos conseguirlo y también podemos quedarnos fuera. Si lo damos por perdido se acabó.


Te entiendo porque me he pasado toda mi vida luchando contra la pereza. Tengo la sensación de que estamos en una constante carrera de obstáculos. Cualquier cosa que quiero hacer por pequeña que sea, todo eso que parece sencillo me resulta complicado. A veces me pongo a resoplar y resoplar. A veces me enfado con el mundo y lloro de rabia. Todo esto sirve para desahogarse pero al final lo único es continuar y buscar el cómo, la mejor manera, un nuevo camino para alcanzar aquello que necesito.

Me paso la vida solucionando problemas e incidencias mios y de otros. Creo que ya soy una experta en generar alternativas y posibilidades, valorar recursos, trazar estrategias. Ya lo hago de manera automática. Lo he aprendido intentando conseguir, intentando solucionar.

También tengo miedo como tu. Porque a veces los retos me parecen inmensos y yo me creo pequeñita. Pero dime ¿Cual es la alternativa? ¿Dejarme llevar? pues un ratito vale pero ¿Toda mi vida?.Pues No.

Entonces me paro el tiempo justo para que la ansiedad pase por delante de mis ojos sin atravesar mi cuerpo de lado a lado bloqueándome. Convierto la cuesta en escalera y pienso solamente en los peldaños. Investigo posibilidades. Calculo tiempos. Nada es seguro. Todo es incierto. Podría no conseguirlo. ¿Sería tan terrible? La respuesta siempre es NO. Entonces a por el primer  paso.

Siempre con los principios y valores en consonancia con los actos y teniendo claro que lo más importante en este mundo no es lo que tienes sino cómo te sientes con lo que tienes, cómo te sientes donde y con quien estás y ser feliz con lo que haces.

No pierdas la ilusión. Si lo intentas tienes posibilidades.

lunes, 18 de abril de 2016

Todo empieza por una semilla

Vengo a hablarte acompañada de mis cuatro abuelos que pusieron cada uno una hermosa semilla de amor en mi corazón antes de morir.

Soy un espécimen único y valioso en el mundo, totalmente diferente a ti. Trátame con el respeto y admiración que eso merece que yo así te trataré. Cuídame y juntos haremos un peculiar jardín.


Hace dos o tres días estaba con mi niña acostándola cuando de pronto se echó a llorar.

Me preguntó si sus abuelitos iban a morir y ya no estarían nunca más.

Entonces me acordé de mi misma haciéndole esa pregunta a mi padre.

Mi padre, que no es especialmente creyente, y es muy honesto, me contestó que no sabia que pasaba cuando las personas morían.

Recuerdo noches enteras con un miedo espectacular imaginando que sería de mi al morir. Como sería esa posible nada. Entonces tendría como mi hija 7 u 8 años.

En aquel momento que mi hija lloraba comprendí perfectamente como se sentía y le di la siguiente respuesta.

Las personas estamos hechas de amor que circula entre nosotros.

Las personas  que nos aman ponen semillas en nuestro corazón, las cuidan y crecen en nuestro interior hasta fundirse con nuestro ser.

Cuantas más semillas tienes más grande es el árbol y más semillas puedes poner tu luego en los demás.

Las personas cuando mueren nunca mueren del todo pues han depositado una parte de ellas en nuestro corazón y ya son parte de nosotros. 

Así todas las personas que nos amaron algún día siempre nos acompañaran aunque su cuerpo muera.



Así vamos nosotros, de aquí para allá cargados de semillas, en su mayoría de amor. También las hay de malas yerbas que nos lanzaron y que hicieron crecer el resentimiento, por ejemplo. Estamos hechos de ellos y de nosotros. Estamos hechos de todos y de todo.

Arranquemos las malas hierbas y dejemos que las semillas de amor florezcan.

Eso sí que vale la pena. Eso sí que es lo prioritario para todos. Espero que lo entiendas.


domingo, 17 de abril de 2016

La soledad del alma


 

Hoy he visto esta imagen en Twitter y la frase me ha hecho reflexionar.

Desde hace muchos años cuando salgo a la calle intento sentir la vida de ese modo único que me ha sido dado. Miro a la gente pasar, actuar, sin juzgar intento comprender como se sienten. Porque en el sentimiento he aprendido que estamos muy solos. Encorsetamos nuestra vida en los supuestos de lo establecido como correcto e incorrecto.

Las personas especialmente emocionales detectamos las incoherencias al segundo. Me preguntas como estoy pero tu voz tus gestos me dicen que te importo un pimiento. No te juzgo, haces lo que crees correcto, es de buena educación interesarte por otros pero en realidad no te importan todos ellos (por ejemplo yo). Sin embargo es duro ver como el mundo se mueve de esa manera tan superficial.

A lo largo de mi vida he tenido suerte de encontrar unas cuatro o cinco personas con las que podía hablar de mis sentimientos. Intentar comprender toda la incoherencia que me rodeaba. Intentar comprender el rechazo que producía en los demás mi forma de ser. Comprender el sufrimiento que me causaba pensar que mis emociones no eran adecuadas o eran demasiado intensas. La mayoría de las personas que encontraba no eran capaces de hablar de lo que sentían, otra parte eran capaces de hacerlo durante aproximadamente un minuto antes de cambiar de tema. Por eso para mi esas personas son como tesoros a conservar. Almas sensibles que he de atender y cuidar.

Me hubiera gustado que mi vida fuera una autopista pero fue campo a través y no me gustan los bichos. La oscuridad me da miedo siempre me gustó el sol. Creo que he llorado demasiado por miedo. Debí haber sido más valiente. Debí ser más segura. Allí estaban mis pensamientos para atemorizarme. Me contaban que iban a venir los caníbales y me iban a cocinar o un tigre me comería saliendo de la espesura. Claro son metáforas.

El amor era mucho amor. El miedo era mucho miedo. Aún lo siguen siendo. Demasiado para que a cualquiera en su normalidad supuesta pudiera  parecerle racional o sensato. Sin embargo cuando alguien moría yo no lloraba. Cuando me daban una maravillosa sorpresa no me emocionaba. Era como si no sintiera nada. ¿Que tipo de persona era yo?. Hoy ya no me pregunto eso. Hoy sé quien soy.

Me equivoqué y ahora me arrepiento. Hay personas a las que no les puedes contar lo que sientes porque se asustan. Es como si yo hubiera ido a lo largo de mi vida derribando barreras y mi ancho de banda fuera absoluto. Es como si toda esta comprensión me hubiera permitido alcanzar un número mayor de sintonías, frecuencias, pero al mismo tiempo pensaba que el resto de los mortales también alcanzaban a comprender la vida de esta manera. Pero no es así.

La mayoría de las personas se encuentran encerradas en su círculo de creencias. No son capaces de sintonizar con personas que tienen valores distintos y que viven desde otra perspectiva. La mayoría rechazamos a los que no entran dentro de nuestros supuestos aprendidos que arrastramos generaciones y generaciones y que en muchos casos nos impiden avanzar. Estereotipos absurdos que nos ayudan a vivir sencillo pero no nos ayudan a ser felices, a comprendernos, a crecer a nivel interior.

Llega un momento en que una persona como yo acepta la soledad del alma. Vive lo que antes fue un castigo como una bendición. Comprende que es capaz de llegar a todos pero no todos pueden llegar a ella. Que lo que es no parece y lo que parece no es. Que hay un lenguaje propio de cada persona que es como una carretera secundaria que llega hasta su corazón. Que conducir esa carretera y alcanzarle es un don que hay que utilizar sólo cuando es necesario y para ayudar a esa persona a ser feliz y avanzar.

Porque la mayoría de las personas se bloquean en un momento de sus vidas. Todas tenemos temas pendientes de los que no podemos hablar. Cuestiones que nos atormentan. Todos hemos sentido la soledad del alma y la mayoría no conocen la carretera secundaria que lleva al corazón de los demás. De hecho incluso hay quien piensa que no existe carretera. Pues si hay un camino para que tu puedas expresarte y comprenderte, es así.

Si escribo aquí en este Blog. Si me desnudo es porque sé que hay personas que se sienten solas a las que sus emociones les pesan demasiado. A todas ellas les digo que hay un camino, que hay esperanza. Que acepten que el mundo es terriblemente injusto y que van a encontrar incomprensión pero que hay que continuar porque cuando lleguen a comprender lo que les pasa podrán ayudar a otros y construir un mundo mejor para todos.

NO ERES EL ERROR. ERES LA ESPERANZA.

Esta frase la escribí el 15 de abril. 
Me equivoqué en la fecha.
Que bonito.


sábado, 26 de marzo de 2016

La vida es un camino de superación. ¿Nos acompañamos?.



Soy una persona muy sensible. Hace muchos años que me di cuenta. Cuando era adolescente queria ser fria y dura y por supuesto no me salia. Ahora soy feliz con mi sensibilidad y sólo le veo posibilidades.

Con los años, no muchos, empiezas a darte cuenta de que aquello que parecía un defecto es una cualidad que te permite alcanzar donde otros no llegan. Te permite una manera de ver las cosas y acercarte a los demás mucho más profunda. Las cosas no son solo cosas, son lo que significan, y empiezas a analizar el mundo, las relaciones, las conductas en base a significados emocionales. Esto permite acercarte a los demás y ahí te das cuenta de qué solas estan las personas en sus emociones y de que tienes el poder de acompañar. Aquello que parecia un defecto se convierte en una potente herramienta de transformación personal y social.

Desde esta particular visión del mundo me desagrada particularmente nuestra ansia por competir con los otros para llevarnos el aplauso y el reconocimiento. Me desagrada que las personas sufran tratando de demostrar lo válidas que son, porque si no son las primeras o las únicas en algo parece que no son nada. Me desagradan las posturas que se basan en el dolor y el sufrimiento como base del aprendizaje cuando se sabe que para aprender también son válidas y mucho la curiosidad, el deseo de trascender y hacer algo valioso para el mundo y la sensación de sentirse en sintonía con los demás.

Cuando somos pequeños no necesitamos sufrir para aprender que podemos hacer grandes cosas. Es cierto que la vida nos pone en circunstancias a veces complicadas y el superarlas nos hace evolucionar pero no es necesario procurar las dificultades ni la escasez para evolucionar. Es necesario poner límites, eso sí, saber que las cosas hay que ganarlas con esfuerzo y un poco de sacrificio, que la constancia es mejor que el impulso. La agresividad, la riña, la amenaza, el castigo son estrategias que utilizamos porque no sabemos utilizar otras mejores.

Potenciamos demasiado la individualidad. Todos juntos podemos hacer grandes cosas. Hay personas a las que no gusta destacar a pesar de poseer grandes cualidades. Creo que es un deber respetar la esencia de cada ser humanoy saber hacer equipo para lograr objetivos comunes.

No somos imperfectos. Somos únicos e irrepetibles. Podemos equivocarnos claro y así aprendemos igual que aprendemos acertando, y mucho. No hay nada terrible en lo que hacemos si nuestra voluntad es el amor, que la humanidad prospere y que el sufrimiento se minimice.

Llevo mi propio camino desde que nací, igual que tu. Estoy tratando de ver qué puedo hacer con todo esto que me fue dado. No quiero ningún premio. No necesito subirme a un pedestal. No voy a pasar por un calvario ni voy a hacer el viacrucis voluntariamente para sobresalir porque puedo hacerlo de otra manera que es mejor para mi y que me permite evolucionar y aportar desde el amor, el respeto a mi propio ritmo vital y el cuidado de mis emociones y de mi persona.

Y si quieres te dejo que me acompañes y lo disfrutes. No tendrás que pasar ningún test, ni entrevista, tan sólo ser tu mismo, relajarte y disfrutar. Si. Eso. Por fin ¿verdad?.

Eso pensé yo también.




sábado, 16 de enero de 2016

Elijo sentir alegría

Pensar está sobrevalorado. Es mucho mejor sentir. Creemos que elegimos pensar y que sentir nos viene dado pero lo cierto es que lo podemos elegir. Yo elijo sentir alegría. Pensar no me da más que disgustos. 


Hay un pensamiento que creo necesario. Ese que va sobre el cómo. Diría que es un pensamiento estratégico. Ese pensamiento me ha ayudado a veces a superar obstáculos... otras me ha desesperado. Luego está el pensamiento existencial. Ese es el que mas disgustos me trae. Empiezo a pensar cual es el sentido de todo esto que a mi me parece absurdo. Me pregunto el origen y causa de mis sufrimientos y me hago la gran pregunta ¿Por qué?.

A veces, el pensamiento se atasca y empieza a girar en círculos. Tu pensamiento en forma de espiral negativa se ha convertido en un tornado y te va a tragar. Entonces si tienes suerte y aparece un momento de pensamiento estratégico te das cuenta de que tienes que hacer algo y salir  de ahí para evitar la autodestrucción.  Tienes que actuar hacia el exterior. Hacer algo. Porque cuando haces algo cambia el foco de atención. Tus pensamientos descansan y el tornado se convierte en un poco de aire. Abres los ojos y compruebas que estas viva. Respiras y notas que lo que antes te estrangulaba ya no existe. Ha sido una trampa. Te has engañado por un momento.

Este año me gustaría dejar de pensar  un poco. Prefiero sentir. Sentir me enfoca y me ayuda a decidir lo que es bueno para mi. Hay pocas cosas me dejan indiferente. Soy como un aeropuerto con sentimientos que aterrizan y despegan constantemente, con temporadas altas y bajas pero sin descanso.

Los sentimientos son como una brújula. Elijo la dirección de la alegría. Ya está bien de perderse. Si la alegría va por la jungla yo a machetazos por la jungla. Porque ya me empiezo a cansar de la amargura. Si mis amigos, los que me conocen de siempre, saben que soy graciosísima. Cuando me tomo la vida a cachondeo me pasa de todo lo inimaginable y luego, si lo cuento, la gente se muere de risa.

¿Donde está la felicidad? Pues en la dirección de la alegría ¡¡Claro!!. Me voy a autorrescatar las carcajadas porque puedo y quiero. Elijo sentir mucho, como siempre, esta vez alegría. Porque este año que ya no puedo llamarme joven he descubierto que no hay mejor cosmético que ser feliz. Cuando estoy contenta me quito años, arrugas, mi cutis gana luminosidad y se me va el hambre.

Elijo las personas que me hacen feliz. Las que cuenten conmigo y quieran acompañarme. Las que siempre me hacen sentir y reír. Las que me ayudan cuando no lo espero. Elijo los lugares que me traen paz y alegría. Elijo hacer cosas que me sienten bien, que respeten mi cuerpo y mi ritmo. Elijo quedarme con las cosas que me ayuden a sonreír y a sentirme bien. Elijo fiesta contigo y conmigo.

Porque la vida es dura y más para los que la sentimos a tope. Tiene cosas inevitablemente dramáticas. Está llena de injusticias y crueldades. La vida no es maravillosa. Lo maravilloso es que podemos elegir las pequeñas cosas que nos rodean. Lo bueno es que en nuestra limitada libertad podemos dejar de pensar, ganarle al potente tornado de los pensamientos y decidir hacer algo que por un instante nos haga sentir bien. Que podemos Inhalar profundamente la parte dulce del aroma de la vida y exhalar amor una y otra vez.

Eso sí es maravilloso. ¿No crees?

domingo, 22 de noviembre de 2015

Para crecer deja fluir la vida

 En la vida todo lo que crece tiene energía que fluye. Somos sistemas en constante funcionamiento. La vida entera es un sistema y nosotros fluimos en ella. Entramos y salimos de vidas ajenas. Otros entran y salen de nuestras vidas. Estamos en constante evolución y cambio.



Circulamos, la vida circula y en ocasiones nos colapsamos. En ocasiones no continuamos. Nos frenamos entorpeciendo nuestro crecimiento o entorpeciendo a los demás que vienen con nosotros. En ocasiones tenemos miedo de continuar. Miedo de dar pasos que nos alejan de algo o de alguien. Quizás acumulamos más peso del que podemos cargar y eso nos enlentece, nos complica. Nuestra casa se llena de recuerdos. Nuestro armario acumula ropa. Queremos quedar con todos y hacer de todo. Queremos continuar con el pasado, alargar el presente y alcanzar el futuro.

Decir adiós es muy duro y se nos llena la vida de despedidas. No me refiero a ese "Hasta luego". Me refiero a Adiós. Me refiero, por ejemplo, a adiós papá y mamá ya no vivo más con vosotros. Me refiero a adiós mi bebé que ya no quiere besos porque es mayor. Adiós estilo de vida sedentario. Adios juergas de los fines de semana. Adiós ciudad donde nací. Adiós casa donde fuí feliz. Adiós amiga. Adiós cariño. A esos adioses me refiero.

Como duelen tanto los adioses los postponemos hasta que ya es insoportable el dolor y nos están estrangulando sin dejarnos respirar. Hasta que tenemos que decirlo y hacerlo irremediablemente porque nuestra vida y nuestra salud van en ello.

Tú quieres vivir de verdad y no arrastrar la vida. Quieres crecer y no lo conseguirás amarrándote al pasado. No conseguirás nada bueno reteniendo a tu lado aquello que debe partir. Despidete en condiciones. Dile que le amas, persona, animal circunstancia o cosa que hasta hoy te acompaño y ya no puede continuar contigo. Ya NO.

Ahora es el momento de irse, de separarse y continuar por otro camino.

Limpiate de obstáculos. Suelta las cuerdas. Libera la carga.

Adelante. Circula, la vida es líquida.


martes, 16 de junio de 2015

El ser de las pequeñas cosas

Yo soy de las pequeñas cosas y estoy muy perdida en este mundo de grandes mensajes y hazañas grandiosas.

A veces la vida se empeña en hacerme sentir nadie o inexistente por muchos motivos. Porque no encuentro un propósito ni un objetivo determinado en mi vida, entre otras cosas, ninguno aparte de ser feliz a tu lado y compartir momentos mágicos.

Yo soy más de las pequeñas cosas. Esas son las que pienso que pueden cambiar el mundo de verdad. Me esfuerzo mucho con lo pequeño, pero no con lo superfluo, no te equivoques, sino  con esas cosas verdaderamente importantes que son aquellas que en un breve instante pueden hacer que la vida funcione de una manera suave y agradable. Esas pequeñas cosas que necesitas en un determinado momento, que no son difíciles y sin embargo no todos hacemos ahora porque pensamos que no son importantes.

Hoy ha sido un día complicado en la oficina. Ayer hubo tormenta en Valencia y supongo que por eso fallaban tanto los ordenadores. Hoy estaba allí en medio de todos, de pie junto a los nuevos terminales. La gente se acumulaba porque todo era más lento, los errores informáticos eran constantes y había que buscar alternativas o esperar a que todo funcionara de nuevo. Era el momento de las cosas pequeñas. La gente se ponía nerviosa, notabas la crispación aumentando. Era el momento de calzarse la paciencia y de decir que todo saldría tarde o temprano. Si lo das todo en esos momentos acabas agotada.

Al subir al metro sólo tenía ganas de llorar. Estaba emocionalmente hundida. Nadie me había tratado mal, al revés. Sin embargo notaba en mi cuerpo los efectos de la tensión. Estaba tremendamente triste y en mi cabeza aparecían pensamientos oscuros. Entonces he pensado qué podía hacer yo para cambiar eso. Me he acordado de una persona que quiero mucho y que trabaja conmigo pero que ahora no está porque tiene una excedencia por estudios. Está en su casa preparando un examen de oposiciones que es muy importante para ella. Le he escrito un whatsapp con unas palabras de ánimo porque he pensado que estaría muy nerviosa. Después de intercambiar con ella unos breves mensajes he observado que me sentía mucho mejor.

Porque yo no soy de las grandes cosas ¿sabes?. Soy esa persona que recordarás por tener ese pequeño detalle que nunca olvidaste en el momento en que lo necesitabas y eso hizo nuestra diferencia.

Si te sientes perdido o perdida e inexistente en este mundo absurdamente superficial de las grandes cosas no pienses que no puedes hacer nada. Busca en tu interior. No estás tan perdido en realidad. Puedes hacer que tu vida y la de los demás mejore con pequeños gestos que nadie hace porque no se valoran pero que en el lugar y momento adecuado pueden marcar la diferencia en la vida de los demás.

Es una cuestión de física y si no mira esto


Si has leído este artículo y te ha gustado ya puedes empezar a ser de mi club de las pequeñas cosas haciendo algo pequeño, importante y valioso. Compártelo en tus redes para que todos los que se sienten perdidos y pequeños sepan que pueden llegar a ser grandes sólo con pequeñas cosas.

Y, por favor, cuidate mucho siempre.

martes, 25 de noviembre de 2014

Si te duele no es amor



Antes de que se acabe el día quiero que sepas que si te duele no es amor.

Quiero que sepas que pienso que el amor no es sufrir. El amor no es estar encadenado a alguien por el miedo, la costumbre o por la pena. El amor es libre como el viento, viene y va, empieza y acaba pero nunca te hiere voluntariamente. No te ridiculiza delante de otros ni desprecia tus muestras de afecto. No pone miradas severas y te habla con malas palabras. El amor ayuda, el amor alienta, el amor hace que te sientas amada, maravillosa, única.

Si te sientes sola y perdida quiero que sepas que yo  te comprenderé. Que te escucharé todo lo que necesites y que podré quedarme  contigo si tienes miedo.Que si veo que te pega o te trata mal llamaré a la policia, también si oigo tus gritos desde mi casa o si llamas a mi timbre pidiendo auxilio. Que si necesitas que te acompañe al médico lo haré.

Quiero que sepas que nadie tiene derecho a hacerte daño de ninguna de las maneras posibles. Nadie puede decirte cómo vivir tu vida ni gritarte. Nadie puede amenazarte ni encerrarte en casa. Nadie puede manipular a tus hijos en tu contra ni obligarte a ponerte ropa que no te gusta. Nadie tiene derecho a decirte que te calles ni a decirte que hables. No debes firmar cosas que no quieras ni dejar de salir con tus amigos por evitar un enfado.

Todos lo van acomprender, nadie te va a culpar, te apoyaremos, no desconfiaremos de ti. porque te conocemos, porque te queremos, porque contar algo así es muy difícil. Porque podría ser yo, o quizás fui yo o, quien sabe, si algún día seré yo y me gustaría en ese momento encontrar un apoyo, una luz.

Tranquila. Hay una salida. Hay un futuro sin miedo. Hay una esperanza. Lucha por tu felicidad.

No estás sola. Pase lo que pase. Confía en mi porque yo estoy contigo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Gracias por darme vida

Gracias a todas las personas que leísteis mi artículo anterior sobre las necesidades de voluntariado de La Casa Grande y lo difundisteis. Sé que sois muchas. Cual ha sido mi sorpresa que esta mañana tanto Joan como Filo  de la asociación se han acercado a comentarme que están recibiendo algunos correos de solicitud de voluntariado y concretamente dos personas les han hablado directamente del artículo que escribí. Aún me ha gustado mucho más cuando me han dicho que una de ellas ni siquiera me conoce en persona pero había leído el artículo y había decidido ofrecerse como voluntario.

Enseguida te he buscado Oscar pero no te he encontrado. Ni en Linkedin, ni en Facebook, ni en Twitter. Ni siquiera eres un seguidor ni un contacto, probablemente compartimos alguno de los grupos de Linkedin en los que publiqué la entrada, o quizás no. Quizás sólo la vieras de pasada y te entrara la curiosidad. Te he buscado para darte las gracias. Para decirte que sigas adelante porque el mundo necesita más personas como tu, personas que dan sin esperar nada a cambio más que la satisfacción intrínseca de hacer un buen trabajo y compartir con otros, de favorecer un mundo más justo.

Porque hoy me he levantado contenta pero alguien me tiró un pequeño dardo al corazón. Fue sin querer, lo sé, pero dolió. A veces pasan esas cosas. Que aprecias a alguien y parece que tu no le importas nada. Tampoco ayuda tener un corazón sensible de esos que por principio se niega a colocarse la coraza. No sé si a vosotros también os pasará pero cuando alguien me desprecia el mundo se oscurece y me parece más lúgubre, más frío, más absurdo. Porque soy de esas personas que habitualmente dan y piden para los demás y no para ellas. De esas personas que consideran valiosas las cosas intangibles como el cariño, la alegría, la escucha, el tiempo. Esas cosas que aún uno puede conseguir gratis pero que no todo el mundo es capaz de ofrecer. Son tan valiosas esas cosas que no esperas ni de lejos que nadie te las devuelva en la misma medida, principalemtne porque quien más las necesita es a veces quien menos está en disposición de devolverlas. Realmente sólo esperas de esas personas lo mínimo que se puede ofrecer a los demás, respeto y atención. Pero a veces ni siquiera recibes eso.

Saber que mi trabajo y mi esfuerzo, que  todo el amor que pongo en lo que hago llega a algún lugar que no conozco me ha impactado muy positivamente y me ha quitado la pena de un plumazo. Por eso muchas gracias a todos, no sólo a mi querida Ana y a Oscar, también a Filo y a Joan por decirme que funcionó y hacerme tan feliz con ello. Por cierto, necesitamos que siga funcionando, porque aún se necesitan voluntarios.



Cuando uno sale de la espiral negativa de la queja y la tristeza de pronto el mundo parece distinto. Te das cuenta de que tienes tanto que otros no tienen. La suerte de haber nacido en un lugar determinado del planeta, en una familia determinada, de tener los amigos y amigas que tienes, de vivir en el barrio que vives, en la casa que vives, de que tu hija sea como es y de tener tanto amor y atención de manera constante por parte de personas con mayor o menor afinidad. Que sin tener nada de dinero todas tus necesidades sean cubiertas por esas personas buenas y atentas que te rodean en la vida.

Tengo tantos ejemplos recientes de lo generosa que es la vida conmigo que ese pequeño desprecio se ha vuelto una mota de polvo y he soplado para que se fuera para siempre su recuerdo, para olvidar. Porque las personas como tú y como yo tenemos que recoger toda esta energía que se nos ha dado, todo este sentimiento, toda esta capacidad de entrega y dedicarla a las personas que lo merecen y a las causas que realmente valen la pena.

Dedico este post a mi vecina Yolanda que me acaba de llamar ahora mismo al telefonillo para decirme que bajara al portal a por unos zapatos, unas deportivas, un bolso y algunas otras cosas más que ella no usa. Le he dado un  abrazo y las gracias y me ha dicho, "porque tu siempre que me ves flojilla te has dado cuenta". Claro, Yolanda, tu también eres de esas personas que valoran las cosas intangibles. Gracias, Gracias a ti también. Me has emocionado.

Gracias también a María Luisa. Ella sabe quién es y por qué.