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lunes, 25 de abril de 2016

Intentarlo porque SÍ




Tengo miedo.

Algo está cambiando. Ya llega.

Lo he sentido tantas veces.

Junto con esa voz que dice. Te machacarán porque eres débil. No sabes suficiente. No tienes el carácter adecuado. Vas a sufrir mucho. Esa voz que a veces es real y luego se queda dentro y es una sombra, como un eco de aquella, que rebota por tu órganos internos hasta hacerte creer en sus falsedades.

Pero hay otra voz nueva que ha crecido dentro de mi. Esa voz dice que voy donde soy necesaria. Voy a poner luz en la oscuridad. A escuchar al que está solo. Voy a dar ejemplo de humildad y de voluntad de hacer las cosas lo mejor posible. Que no soy una salvadora de masas solo tengo dos manos. Primero usaré una y luego la otra y eso es todo y a la vez es mucho porque si no estuvieran seria menos que dos.

 Foto libre de quicksandala

Hay una voz que dice que sobreviviré. Porque puedo tomar las palabras como el reflejo de una emoción y no como algo personal. Porque si me equivoco voy con voluntad de asumir mi responsabilidad y corregir mis daños. Porque no me escondo. Porque no voy a ver lo que saco sino a ver lo que aporto.

Hay una voz que me dice que puede salir bien. Que las penas no son eternas. Que tengo ese arma de seducción masiva llamada alegría. Que voy a hacer todo lo que pueda para que salga bien y que si aún así saliera mal siempre puedo cerrar esa puerta y no será una derrota. Será un cambio, una nueva oportunidad, una lección aprendida, un reinventarse.

Que de algo moriré y que igual me mata la emoción. Que sí. Que es probable que muera de eso y que es seguro que moriré un día. Pero que igual cojo toda esa emoción y construyo mi mejor obra de arte y la expongo al sol para que brille, sus hermosas vidrieras reflejaran mil colores y el mundo se verá distinto.

Que si. Que puede que sufra. Pero también puede ser todo un descubrimiento, una experiencia enriquecedora, un logro personal.

Que tengo que intentarlo una vez más.
 Porque SÍ

sábado, 16 de enero de 2016

Elijo sentir alegría

Pensar está sobrevalorado. Es mucho mejor sentir. Creemos que elegimos pensar y que sentir nos viene dado pero lo cierto es que lo podemos elegir. Yo elijo sentir alegría. Pensar no me da más que disgustos. 


Hay un pensamiento que creo necesario. Ese que va sobre el cómo. Diría que es un pensamiento estratégico. Ese pensamiento me ha ayudado a veces a superar obstáculos... otras me ha desesperado. Luego está el pensamiento existencial. Ese es el que mas disgustos me trae. Empiezo a pensar cual es el sentido de todo esto que a mi me parece absurdo. Me pregunto el origen y causa de mis sufrimientos y me hago la gran pregunta ¿Por qué?.

A veces, el pensamiento se atasca y empieza a girar en círculos. Tu pensamiento en forma de espiral negativa se ha convertido en un tornado y te va a tragar. Entonces si tienes suerte y aparece un momento de pensamiento estratégico te das cuenta de que tienes que hacer algo y salir  de ahí para evitar la autodestrucción.  Tienes que actuar hacia el exterior. Hacer algo. Porque cuando haces algo cambia el foco de atención. Tus pensamientos descansan y el tornado se convierte en un poco de aire. Abres los ojos y compruebas que estas viva. Respiras y notas que lo que antes te estrangulaba ya no existe. Ha sido una trampa. Te has engañado por un momento.

Este año me gustaría dejar de pensar  un poco. Prefiero sentir. Sentir me enfoca y me ayuda a decidir lo que es bueno para mi. Hay pocas cosas me dejan indiferente. Soy como un aeropuerto con sentimientos que aterrizan y despegan constantemente, con temporadas altas y bajas pero sin descanso.

Los sentimientos son como una brújula. Elijo la dirección de la alegría. Ya está bien de perderse. Si la alegría va por la jungla yo a machetazos por la jungla. Porque ya me empiezo a cansar de la amargura. Si mis amigos, los que me conocen de siempre, saben que soy graciosísima. Cuando me tomo la vida a cachondeo me pasa de todo lo inimaginable y luego, si lo cuento, la gente se muere de risa.

¿Donde está la felicidad? Pues en la dirección de la alegría ¡¡Claro!!. Me voy a autorrescatar las carcajadas porque puedo y quiero. Elijo sentir mucho, como siempre, esta vez alegría. Porque este año que ya no puedo llamarme joven he descubierto que no hay mejor cosmético que ser feliz. Cuando estoy contenta me quito años, arrugas, mi cutis gana luminosidad y se me va el hambre.

Elijo las personas que me hacen feliz. Las que cuenten conmigo y quieran acompañarme. Las que siempre me hacen sentir y reír. Las que me ayudan cuando no lo espero. Elijo los lugares que me traen paz y alegría. Elijo hacer cosas que me sienten bien, que respeten mi cuerpo y mi ritmo. Elijo quedarme con las cosas que me ayuden a sonreír y a sentirme bien. Elijo fiesta contigo y conmigo.

Porque la vida es dura y más para los que la sentimos a tope. Tiene cosas inevitablemente dramáticas. Está llena de injusticias y crueldades. La vida no es maravillosa. Lo maravilloso es que podemos elegir las pequeñas cosas que nos rodean. Lo bueno es que en nuestra limitada libertad podemos dejar de pensar, ganarle al potente tornado de los pensamientos y decidir hacer algo que por un instante nos haga sentir bien. Que podemos Inhalar profundamente la parte dulce del aroma de la vida y exhalar amor una y otra vez.

Eso sí es maravilloso. ¿No crees?