Últimamente busco mucho en mi interior
por qué hago las cosas como las hago. Por qué hay pequeños detalles que
me molestan tanto y descubro mucho de mi. Esto me lleva a una conclusión
"Si quieres encontrar la clave de tu felicidad busca en ese espacio
que hay entre tu yo interno y el mundo, la emoción que cada acto despierta en ti y te sorprenderás encontrando significado".
El otro día publiqué esto en mi Facebook
"El trabajo bien hecho requiere de calma y es un ejemplo de respeto y amor por el mundo.
En todo lo que hago intento poner cuidado y hacerlo lo mejor que pueda.
Claro que me equivoco pero que no sea por hacer las cosas sin pensar en
ellas en lo que son y en quien las va a recibir.
Así deseo que sea
mi mundo y mi vida un mundo de respeto y cuidado. Eso esta reñido con el
estrés, con la prisa, con querer llegar a todo, con los plazos y los
limites absurdos que queremos imponer a todo.
No sé cuanto tiempo voy a vivir pero el tiempo que este aquí aquello
que pueda hacer quiero hacerlo de este modo y aun me queda mucho camino
por recorrer para llegar al estado de armonía en el que me gustaría
estar para hacerlo y sentirme bien.
No corras.
Vale la pena hacer las cosas con cuidado."
¿Qué significa un mundo de respeto y cuidado?
Cualquier persona sabe que cuando consigues algo esto requiere un mantenimiento. (El claro ejemplo de la casa y el coche que hay que limpiar, revisar, mantener.) Tenemos muy claro esto con las cosas propias, no tanto con las ajenas y en muchas ocasiones nada con las de todos.
Pienso en la naturaleza. Pienso en los servicios públicos. Si quieres tu mundo hermoso tienes que contribuir a su sostenibilidad. Porque tu entorno afecta a tus emociones y sentimientos, afecta a tu salud y a tu seguridad y las de todas las personas que vivimos en él. Por tanto, cuando piensas, "no pasa nada por tirar una colilla al suelo", "no pasa nada por aparcar mi coche donde me apetezca", "no pasa nada por fumigar mis plantas con pesticidas", perdona, si pasa. A mi me parece una falta de amor y una falta e respeto por aquellas personas que se esfuerzan en cuidarlo para que tu puedas disfrutar de él.
Particularmente me fijo mucho en qué personas y empresas tratan el mundo con amor y cuidado. Observo cómo hay empresas que cuidan de sus trabajadores, de su salud, seguridad y felicidad. Que piensan en sus productos y servicios como productos y servicios sostenibles, reciclables que ayudan a que el mundo mejore exponencialmente de manera saludable para todos y además cuidan los detalles, hacen que todo parezca más bonito y amable. Observo como hay personas que cuidan su vida, su trabajo, a otros, ponen un extra de amor a cambio de ningún beneficio aparte de la satisfacción de hacer un mundo mejor para todos. Sin embargo el mercado no recompensa esto. El mercado recompensa la productividad, el hacer más rápido y más barato y nosotros compramos lo más barato cuando esto por muy poco margen probablemente nos costara caro a largo plazo.
Vivir la vida con respeto y cuidado también es premiar, recompensar, valorar, ensalzar y apoyar a aquellas personas y entidades privadas o públicas que sacrifican sus intereses económicos por hacer las cosas en beneficio de todos, del mundo. Actuemos en consecuencia.
¿Como influye nuestra opinión en esto?
Criticar es Deporte Nacional. Si hubiera olimpiadas tendríamos varios campeones en este país.
Todos tenemos derecho a tener una opinión y somos libres de expresarla pero es importante ser consciente de cómo esta opinión puede tener influencia y repercusión en la vida de las personas que nos rodean.
Todos fallamos. Somos imperfectos. Todos tenemos malos momentos. Seamos un poquito tolerantes con las imperfecciones ajenas. Empujemos a aquellas personas que lo están intentando y cuando se equivocan intentan hacer las cosas de una manera mejor. Piensa en los hechos como tal y no como en una referencia del carácter de alguien. No juzgues. O si juzgas y tu opinión es negativa, a no ser que te perjudique de manera clara a ti directamente lo que otra persona haya hecho por favor, cierra el pico.
Elige cuidar los sentimientos y las vidas de otros. Elige pensar bien si no les conoces. Darles una oportunidad de hacer algo bueno. Habla bien de otros, de aquellas cosas que hay en ellos que aportan valor. Deja de ver esos espantosos programas en los que la gente se dedica a despellejarse y a despellejar a otros sin piedad. Cuando estés en ese café y alguien hable mal de otra persona, cambia el tema o di algo bueno de él o ella.
Elige responder cuando alguien te escriba o te hable. Elige incluir lo diferente y nuevo. Elige decir Gracias, Perdon, Te quiero. Elige apoyar. Elige ayudar en la mejora. Elige dar ideas. Elige sonreir. Elige caricia, beso, abrazo. Elige mirar a los ojos y hablar ... de posibilidades.
Piensa en cuidar. Piensa en tener cuidado y luego hazlo. Cuidanos y cuidate.
¿Por que?
Porque queremos ser felices porque queremos crecer.
Porque queremos contribuir a la mejora y el mantenimiento de este mundo no a su destrucción.
Pero sobretodo. Porque hay unas caritas pequeñitas mirando todo lo que tu haces y preguntándose. ¿Que quiere el mundo de mi? ¿Cómo voy a ser valorado? ¿Cómo se hacen las cosas bien? y, tu crees que diciendo las cosas y explicándolas es suficiente pero no.
Con tus actos les das el mejor ejemplo.
Yo me voy a esforzar por ser un ejemplo de cuidado, amor y respeto por los demás y por el mundo.
Me equivocaré y fallaré probablemente.
Pero otras acertaré y a largo plazo habré aportado mucho.
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martes, 2 de febrero de 2016
jueves, 6 de noviembre de 2014
Gracias por darme vida
Gracias a todas las personas que leísteis mi artículo anterior sobre las necesidades de voluntariado de La Casa Grande y lo difundisteis. Sé que sois muchas. Cual ha sido mi sorpresa que esta mañana tanto Joan como Filo de la asociación se han acercado a comentarme que están recibiendo algunos correos de solicitud de voluntariado y concretamente dos personas les han hablado directamente del artículo que escribí. Aún me ha gustado mucho más cuando me han dicho que una de ellas ni siquiera me conoce en persona pero había leído el artículo y había decidido ofrecerse como voluntario.
Enseguida te he buscado Oscar pero no te he encontrado. Ni en Linkedin, ni en Facebook, ni en Twitter. Ni siquiera eres un seguidor ni un contacto, probablemente compartimos alguno de los grupos de Linkedin en los que publiqué la entrada, o quizás no. Quizás sólo la vieras de pasada y te entrara la curiosidad. Te he buscado para darte las gracias. Para decirte que sigas adelante porque el mundo necesita más personas como tu, personas que dan sin esperar nada a cambio más que la satisfacción intrínseca de hacer un buen trabajo y compartir con otros, de favorecer un mundo más justo.
Porque hoy me he levantado contenta pero alguien me tiró un pequeño dardo al corazón. Fue sin querer, lo sé, pero dolió. A veces pasan esas cosas. Que aprecias a alguien y parece que tu no le importas nada. Tampoco ayuda tener un corazón sensible de esos que por principio se niega a colocarse la coraza. No sé si a vosotros también os pasará pero cuando alguien me desprecia el mundo se oscurece y me parece más lúgubre, más frío, más absurdo. Porque soy de esas personas que habitualmente dan y piden para los demás y no para ellas. De esas personas que consideran valiosas las cosas intangibles como el cariño, la alegría, la escucha, el tiempo. Esas cosas que aún uno puede conseguir gratis pero que no todo el mundo es capaz de ofrecer. Son tan valiosas esas cosas que no esperas ni de lejos que nadie te las devuelva en la misma medida, principalemtne porque quien más las necesita es a veces quien menos está en disposición de devolverlas. Realmente sólo esperas de esas personas lo mínimo que se puede ofrecer a los demás, respeto y atención. Pero a veces ni siquiera recibes eso.
Saber que mi trabajo y mi esfuerzo, que todo el amor que pongo en lo que hago llega a algún lugar que no conozco me ha impactado muy positivamente y me ha quitado la pena de un plumazo. Por eso muchas gracias a todos, no sólo a mi querida Ana y a Oscar, también a Filo y a Joan por decirme que funcionó y hacerme tan feliz con ello. Por cierto, necesitamos que siga funcionando, porque aún se necesitan voluntarios.
Cuando uno sale de la espiral negativa de la queja y la tristeza de pronto el mundo parece distinto. Te das cuenta de que tienes tanto que otros no tienen. La suerte de haber nacido en un lugar determinado del planeta, en una familia determinada, de tener los amigos y amigas que tienes, de vivir en el barrio que vives, en la casa que vives, de que tu hija sea como es y de tener tanto amor y atención de manera constante por parte de personas con mayor o menor afinidad. Que sin tener nada de dinero todas tus necesidades sean cubiertas por esas personas buenas y atentas que te rodean en la vida.
Tengo tantos ejemplos recientes de lo generosa que es la vida conmigo que ese pequeño desprecio se ha vuelto una mota de polvo y he soplado para que se fuera para siempre su recuerdo, para olvidar. Porque las personas como tú y como yo tenemos que recoger toda esta energía que se nos ha dado, todo este sentimiento, toda esta capacidad de entrega y dedicarla a las personas que lo merecen y a las causas que realmente valen la pena.
Dedico este post a mi vecina Yolanda que me acaba de llamar ahora mismo al telefonillo para decirme que bajara al portal a por unos zapatos, unas deportivas, un bolso y algunas otras cosas más que ella no usa. Le he dado un abrazo y las gracias y me ha dicho, "porque tu siempre que me ves flojilla te has dado cuenta". Claro, Yolanda, tu también eres de esas personas que valoran las cosas intangibles. Gracias, Gracias a ti también. Me has emocionado.
Gracias también a María Luisa. Ella sabe quién es y por qué.
Enseguida te he buscado Oscar pero no te he encontrado. Ni en Linkedin, ni en Facebook, ni en Twitter. Ni siquiera eres un seguidor ni un contacto, probablemente compartimos alguno de los grupos de Linkedin en los que publiqué la entrada, o quizás no. Quizás sólo la vieras de pasada y te entrara la curiosidad. Te he buscado para darte las gracias. Para decirte que sigas adelante porque el mundo necesita más personas como tu, personas que dan sin esperar nada a cambio más que la satisfacción intrínseca de hacer un buen trabajo y compartir con otros, de favorecer un mundo más justo.
Porque hoy me he levantado contenta pero alguien me tiró un pequeño dardo al corazón. Fue sin querer, lo sé, pero dolió. A veces pasan esas cosas. Que aprecias a alguien y parece que tu no le importas nada. Tampoco ayuda tener un corazón sensible de esos que por principio se niega a colocarse la coraza. No sé si a vosotros también os pasará pero cuando alguien me desprecia el mundo se oscurece y me parece más lúgubre, más frío, más absurdo. Porque soy de esas personas que habitualmente dan y piden para los demás y no para ellas. De esas personas que consideran valiosas las cosas intangibles como el cariño, la alegría, la escucha, el tiempo. Esas cosas que aún uno puede conseguir gratis pero que no todo el mundo es capaz de ofrecer. Son tan valiosas esas cosas que no esperas ni de lejos que nadie te las devuelva en la misma medida, principalemtne porque quien más las necesita es a veces quien menos está en disposición de devolverlas. Realmente sólo esperas de esas personas lo mínimo que se puede ofrecer a los demás, respeto y atención. Pero a veces ni siquiera recibes eso.
Saber que mi trabajo y mi esfuerzo, que todo el amor que pongo en lo que hago llega a algún lugar que no conozco me ha impactado muy positivamente y me ha quitado la pena de un plumazo. Por eso muchas gracias a todos, no sólo a mi querida Ana y a Oscar, también a Filo y a Joan por decirme que funcionó y hacerme tan feliz con ello. Por cierto, necesitamos que siga funcionando, porque aún se necesitan voluntarios.
Cuando uno sale de la espiral negativa de la queja y la tristeza de pronto el mundo parece distinto. Te das cuenta de que tienes tanto que otros no tienen. La suerte de haber nacido en un lugar determinado del planeta, en una familia determinada, de tener los amigos y amigas que tienes, de vivir en el barrio que vives, en la casa que vives, de que tu hija sea como es y de tener tanto amor y atención de manera constante por parte de personas con mayor o menor afinidad. Que sin tener nada de dinero todas tus necesidades sean cubiertas por esas personas buenas y atentas que te rodean en la vida.
Tengo tantos ejemplos recientes de lo generosa que es la vida conmigo que ese pequeño desprecio se ha vuelto una mota de polvo y he soplado para que se fuera para siempre su recuerdo, para olvidar. Porque las personas como tú y como yo tenemos que recoger toda esta energía que se nos ha dado, todo este sentimiento, toda esta capacidad de entrega y dedicarla a las personas que lo merecen y a las causas que realmente valen la pena.
Dedico este post a mi vecina Yolanda que me acaba de llamar ahora mismo al telefonillo para decirme que bajara al portal a por unos zapatos, unas deportivas, un bolso y algunas otras cosas más que ella no usa. Le he dado un abrazo y las gracias y me ha dicho, "porque tu siempre que me ves flojilla te has dado cuenta". Claro, Yolanda, tu también eres de esas personas que valoran las cosas intangibles. Gracias, Gracias a ti también. Me has emocionado.
Gracias también a María Luisa. Ella sabe quién es y por qué.
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