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lunes, 31 de octubre de 2016

En busca de la felicidad

Esto no va sobre la película que protagoniza Will Smith. Esto va sobre mi película y, si sirve, puede que sobre la tuya. Servirá creo y espero.

Podría escribir un libro pero no te quiero aburrir. Nuestro tiempo es muy valioso así que intentaré ir al grano. Me encantaría hablarte de lo fantástica que soy y  de todas esa cosas que sé hacer de forma única. Puedo hacerlo, no me cabe duda. Pero no quiero.

Ahora mismo podría decir que lo tengo todo. Tengo trabajo, familia, salud, amor, y también momentos muy jodidos. Soy muy consciente de todas esas cosas maravillosas y al mismo tiempo soy muy consciente de todas mis debilidades. Me pregunto cada día quien soy y no lo sé.

Sé lo que hago y sé como me siento. Esa es mi brújula y el amor es mi motor. Voy sin dirección. Voy sin Rumbo. Así que en esta isla de mi vida, en los puertos del momento voy varando con la única intención de aprender y, a cambio, procurar que las cosas queden allí mejor que cuando me llegué.

Hago muchas cosas bien, otras mal. Siempre intento mejorar en lo que puedo. Muchas veces, necesito ayuda. Es absurdo pensar que una persona puede salir adelante y alcanzar sus metas, en este caso la felicidad, sin ayuda de otras.

Pide lo que necesites y luego agradece. El agradecimiento es el amor más grande. Las persona no queremos regalos queremos el amor y agradecimiento que los regalos significan. Cuantas veces las personas me han dicho "es la primera vez que alguien reconoce el valor de mi trabajo y de mi esfuerzo". ¿Nadie se lo ha dicho nunca?. 

Una sola palabra, "Gracias", en el momento oportuno, puede quedar grabada en el corazón de alguien para toda la eternidad y otra palabra "Perdón" puede eliminar de una todo el dolor que causaste. Piensa en eso y en lo grande que es que solo dos palabras pueden cambiar vidas. Así que Gracias por el amor y perdona el dolor e incomodidades que mis imperfecciones te hayan podido causar.

Todas estas cosas sencillas que cualquiera podría hacer son las que yo voy haciendo cuando puedo para mejorar mi vida y las de otros. Esas, y hablar mucho con cuidado a los demás. No perder la esperanza en el diálogo como medio para encontrar nuestra verdad común y entendernos y querernos unos a otros con nuestras particularidades.

No voy a decirte lo maravillosa que puedo llegar a ser. No. Porque aún me cuesta decírmelo a mi misma. Prefiero seguir en lo mío. Prefiero seguir en mejorar, en solucionar, en ayudar, en sentir, en ilusionar y hacer sentir y el que quiera que me siga, que me busque, que me pida que le acompañe. Si, que me lo pida leches, que tampoco es tan difícil. ¿No?

Gracias por estar ahí siempre, llenando con el calor de tus palabras el frío del agujero negro que dejaron todas las caricias y los besos que nunca se dieron.

Sigamos en la búsqueda de la felicidad.


Imagen creada y guardada por Maria (mi hija) con textgram

lunes, 16 de febrero de 2015

Gracias por el café

Gracias por el café y por la compañía.
Gracias por que sigo viva cada día.

Gracias por la fortaleza y gracias por la salud.
Gracias por la suerte y gracias por la decisión.
Gracias por el miedo y por la valentía.

Gracias por lo que escribes y lo que callas.
Gracias por regalarme y por compartir.
Gracias por venir. Gracias cuando llamas.
Gracias por quedarte. Gracias por marcharte.

Gracias por el silencio y  por la música.
Gracias por el susurro y por la caricia.
Gracias por el abrazo y el suspiro.
Gracias por la mirada y por la sonsrisa.
Gracias por una vida que supera un sueño.
Gracias por el sueño que me da la vida.

Gracias por el rayo de sol  y por la lluvia.
Gracias por la tierra y también por el barro.
Gracias por la inmensidad del mar y su horizonte.
Gracias por las hojas verdes de los árboles,
por las flores que brotan sin que nadie las cuide,
por el agua que fluye, por la vida que sigue.



Gracias por el olvido.
Gracias por la lágrima.
Gracias por la duda
Gracias por la rabia.

Gracias si aún me lees.
Gracias si aún me oyes.
Gracias si aún me quieres.

Yo también te quiero.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Gracias por darme vida

Gracias a todas las personas que leísteis mi artículo anterior sobre las necesidades de voluntariado de La Casa Grande y lo difundisteis. Sé que sois muchas. Cual ha sido mi sorpresa que esta mañana tanto Joan como Filo  de la asociación se han acercado a comentarme que están recibiendo algunos correos de solicitud de voluntariado y concretamente dos personas les han hablado directamente del artículo que escribí. Aún me ha gustado mucho más cuando me han dicho que una de ellas ni siquiera me conoce en persona pero había leído el artículo y había decidido ofrecerse como voluntario.

Enseguida te he buscado Oscar pero no te he encontrado. Ni en Linkedin, ni en Facebook, ni en Twitter. Ni siquiera eres un seguidor ni un contacto, probablemente compartimos alguno de los grupos de Linkedin en los que publiqué la entrada, o quizás no. Quizás sólo la vieras de pasada y te entrara la curiosidad. Te he buscado para darte las gracias. Para decirte que sigas adelante porque el mundo necesita más personas como tu, personas que dan sin esperar nada a cambio más que la satisfacción intrínseca de hacer un buen trabajo y compartir con otros, de favorecer un mundo más justo.

Porque hoy me he levantado contenta pero alguien me tiró un pequeño dardo al corazón. Fue sin querer, lo sé, pero dolió. A veces pasan esas cosas. Que aprecias a alguien y parece que tu no le importas nada. Tampoco ayuda tener un corazón sensible de esos que por principio se niega a colocarse la coraza. No sé si a vosotros también os pasará pero cuando alguien me desprecia el mundo se oscurece y me parece más lúgubre, más frío, más absurdo. Porque soy de esas personas que habitualmente dan y piden para los demás y no para ellas. De esas personas que consideran valiosas las cosas intangibles como el cariño, la alegría, la escucha, el tiempo. Esas cosas que aún uno puede conseguir gratis pero que no todo el mundo es capaz de ofrecer. Son tan valiosas esas cosas que no esperas ni de lejos que nadie te las devuelva en la misma medida, principalemtne porque quien más las necesita es a veces quien menos está en disposición de devolverlas. Realmente sólo esperas de esas personas lo mínimo que se puede ofrecer a los demás, respeto y atención. Pero a veces ni siquiera recibes eso.

Saber que mi trabajo y mi esfuerzo, que  todo el amor que pongo en lo que hago llega a algún lugar que no conozco me ha impactado muy positivamente y me ha quitado la pena de un plumazo. Por eso muchas gracias a todos, no sólo a mi querida Ana y a Oscar, también a Filo y a Joan por decirme que funcionó y hacerme tan feliz con ello. Por cierto, necesitamos que siga funcionando, porque aún se necesitan voluntarios.



Cuando uno sale de la espiral negativa de la queja y la tristeza de pronto el mundo parece distinto. Te das cuenta de que tienes tanto que otros no tienen. La suerte de haber nacido en un lugar determinado del planeta, en una familia determinada, de tener los amigos y amigas que tienes, de vivir en el barrio que vives, en la casa que vives, de que tu hija sea como es y de tener tanto amor y atención de manera constante por parte de personas con mayor o menor afinidad. Que sin tener nada de dinero todas tus necesidades sean cubiertas por esas personas buenas y atentas que te rodean en la vida.

Tengo tantos ejemplos recientes de lo generosa que es la vida conmigo que ese pequeño desprecio se ha vuelto una mota de polvo y he soplado para que se fuera para siempre su recuerdo, para olvidar. Porque las personas como tú y como yo tenemos que recoger toda esta energía que se nos ha dado, todo este sentimiento, toda esta capacidad de entrega y dedicarla a las personas que lo merecen y a las causas que realmente valen la pena.

Dedico este post a mi vecina Yolanda que me acaba de llamar ahora mismo al telefonillo para decirme que bajara al portal a por unos zapatos, unas deportivas, un bolso y algunas otras cosas más que ella no usa. Le he dado un  abrazo y las gracias y me ha dicho, "porque tu siempre que me ves flojilla te has dado cuenta". Claro, Yolanda, tu también eres de esas personas que valoran las cosas intangibles. Gracias, Gracias a ti también. Me has emocionado.

Gracias también a María Luisa. Ella sabe quién es y por qué.