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martes, 19 de julio de 2016

La amabilidad mal entendida nos hace esclavos.


Por primera vez me siento libre de mi propia tiranía y creo que voy a llorar porque ya estaba muy cansada.

Me voy a dar las gracias encarecidamente.

Estaba cansada de que mi cabeza priorizara el bienestar de los demás por encima del mio.

Estaba cansada de tener miedo de todos.

Estaba cansada de vivir otras vidas.

Espero poder perdonarme. Creo que aún estoy a tiempo de recuperar la alegría de vivir.

En esencia sigo haciendo muchas de las cosas que hacía. Cosas agradables para todos. Bromeo bastante. Ayudo a quien puedo. Sonrio. Beso. Acaricio. Miro a los ojos. No he cambiado demasiado.

Pero estoy hablando seriamente cuando creo que abusan de mi confianza en lugar de dejarlo pasar con mayor frecuencia.

Estoy diciendo lo que realmente pienso y estoy callando cuando quiero callar sin preocuparme de que me juzguen mal.

Por primera vez estoy diciendo no a la amabilidad perjudicial. Esa en la que me traiciono a mi misma y a los que quiero.

Y pienso ¡Madre mía! ¡Se va a caer el mundo! Pero no se cae.

El mundo no se cae por decir y hacer lo que consideras correcto alto y claro.

No se cae por actuar de manera poco delicada en un momento dado.

Me siento agradecida por esta oportunidad que me he dado a mi misma de sentir que el amor más importante es el que yo pueda darme.

Por esta iniciativa de creer que el valor de cualquiera no se mide por su amabilidad aunque resulte tan agradable actuar amablemente.

Me doy cuenta de cuantos supuestos establecidos tengo en la cabeza sobre cómo debemos ser que he convertido en una tiranía para mi misma y para los demás.

Me doy cuenta de lo inflexible que se puede llegar a ser con lo que se supone bueno o adecuado.

Adecuado a partir de ahora es sentirme libre y permitirme hacer aquello que siento justo en cada momento y en función de mis valores.

Me está pareciendo muy saludable tomarme nada en serio a los que no me conocen.

Al fin y al cabo la vida y la felicidad nunca dependieron de ellos.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Tengo un enemigo al que voy a vencer

Tengo un enemigo, quizás podría llamarle "Hater".

Hoy he decidido ser transparente y confesarlo. He decidido que todos lo sepan aunque a muchos les de igual y a otros les parezca mal. Creo que hay que visibilizar a los villanos.

Llevo fatal que me siga a todas partes con sus palabras destructivas. Me dice cosas terribles en todo momento.

Ayer me dijo que no valgo un pimiento. Me dio a entender que soy invisible para los demás y me hizo sentir una víctima indefensa.

Tiene argumentos para todo y siempre me ataca cuando más floja estoy.
  • Me dice que soy una vaga. 
  • Me dice que estoy desequilibrada. 
  • Me dice que me quejo demasiado. 
  • Me increpa ¡¡Para que estás aquí si no haces nada, si no sabes nada!!. 
  • Me dice que estoy muy sola y que nadie se dará cuenta si me voy.
  • Me dice que merezco todas las desgracias que me pasan y que aún podría ser peor.

Tengo un enemigo pero os advierto que estoy cerca de descubrirle y de vencerle.

Le he pillado en algunas incoherencias. Algunas de las cosas que dice sé que no son ciertas.

Creo que en el fondo me ama. No sé cual es su intención me tiene desconcertada. Supongo que estoy cerca de atraparle.

Sé dónde vive. El otro día decidí seguirle hasta su casa. Tomé un camino que nunca había tomado. Tenía miedo pero quería verle la cara y llegué hasta su guarida.

Lo que vi me espantó. Dentro de un cubo había un montón de basura. Enseguida cerré la tapa. Creo que aún sigue ahí. Respira. Me habla. Esta muy enfadado, creo. Lógico, ¡¡Esta de mierda hasta el cuello!!. Eso debe ser fastidiado.



Tengo que volver. Tengo las armas en mis manos.

Sé que lo conseguiré.
Me refiero a convivir.

Si. Porque le amo. ¿Cómo voy a matarle?. Lo que tengo que hacer es ser honesta. Hablarle con claridad, firmeza y respeto  y desmontar todas sus mentiras. Creo que así conseguiré limpiar toda esa basura con la que vive.

Quizás plante unas delicadas flores de perdón en su lugar. Seguro que le gustan. Le escribiré bonitos poemas. Hasta los enemigos tienen corazón. Puede que se rinda al amor.. ¿no crees?

Toda esta lucha constante es muy cansada y nos hace sufrir demasiado. Tanto sufrimiento es absurdo.

Sé que lo conseguiremos aunque ahora me sienta tan perdida.

Todos los tesoros se ocultan bajo una capa de oscuridad.... o de basura, como en este caso.

Tendremos un final de cuento. Conseguiremos querernos, respetarnos y vivir en paz.

Al fin podre decir orgullosa Esta Soy Yo, y estoy llena de flores.